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Inclinación de la pelvis
Asimetría
Oblicuidad de la pelvis
La asimetría de la pelvis (inclinación de la pelvis /disimetría pélvica) o la rotación de la pelvis puede caracterizarse como otra consecuencia negativa de un Atlas desalineado.
La columna vertebral al estar sometida a fuerzas no simétricas, determinadas por una musculatura contraída sobre todo en un lado hacen que la pelvis también se resienta fuertemente, inclinándose hacia un lado.
La asimetría de la pelvis determina la sensación de tener una pierna más larga que la otra, aunque en realidad no sea así.
Una pelvis inclinada repercute negativamente sobre las articulaciones de la cadera, de las rodillas, de los pies y de los discos intervertebrales.
Un método simple para verificar si la pelvis está inclinada es el de observarse atentamente al espejo: ¿un hueso de la cadera es más alto que el otro?
Otra peculiaridad de la pelvis inclinada es esta: cuando estoy de pie ¿tiendo a doblar una rodilla permaneciendo en equilibrio sobre la otra pierna?
Si la respuesta es sí, muy probablemente su pelvis no está nivelada.
Si la respuesta es sí, muy probablemente su pelvis no está nivelada.
La pelvis inclinada (asimétrica) mejora o se corrige completamente, de manera duradera, después de haber corregido el Atlas.
La nivelación tiene lugar, con frecuencia, inmediatamente después de un tratamiento o a medida que la estructura esquelética se reequilibra.
En caso que la pelvis no se reequilibrara completamente, la causa puede ser la maloclusión.
Terapias manuales específicas para la asimetría de la pelvis
Los terapeutas manuales tales como fisioterapeutas, quiroprácticos u osteópatas, tratan de realinear la pelvis con técnicas de manipulación, alargamientos o masajes específicos.
Como puede confirmar la mayor parte de los pacientes que presentan la pelvis inclinada los efectos de estas manipulaciones son sólo temporales. Pasado un breve lapso de tiempo, la inclinación de la pelvis se vuelve a presentar igual que antes, sometiendo al paciente a sesiones terapéuticas regulares para conseguir soportar el dolor. A la larga los dolores tienden a volverse crónicos y se prepara un terreno fértil para tensiones musculares, hernias discales, lumbalgias.
Esto sucede porque la causa de la pelvis inclinada, es la desalineación del Atlas (posteriormente empeorado por la maloclusión). Esta desalineación no se toma en consideración ni mucho menos, ni se corrige convenientemente.
Al dentista común que se ocupa de la curación de los dientes, normalmente no le interesa si la pelvis está inclinada, mientras el terapeuta o el ortopédico que se ocupan de la pelvis, a su vez, ¡no se interesan de los dientes ni de la maloclusión! Si el sistema músculoesquelético no es considerado y tratado en su conjunto, desgraciadamente no se llega a una solución duradera para el paciente.
La experiencia ha demostrado que realineando el Atlas, y si es necesario la mandíbula, se alinea también la pelvis y, por consiguiente esta vez de modo permanente.
Las técnicas manuales efectuadas a la pelvis pueden ser útiles después para reequilibrar más rápidamente todo el cuerpo, una vez eliminada la causa primaria.
La inclinación de la pelvis desde el punto de vista médico y ortopédico

Cuando acudimos a un médico o a un ortopédico, con dolencias de una inclinación de la pelvis, normalmente el diagnostico es el de una pierna más corta que la otra. ¡Esto no corresponde para nada a la realidad!
Las personas que efectivamente tienen piernas de diferente longitud son menos del 4% tal como demuestra un estudio del Profesor Burkhard Hock.
El 96% de las dismetrías pélvicas son solamente funcionales, debidas a la rotación adelante o hacia atrás de una cadera respecto a la otra. La rotación de la pelvis es la consecuencia de una escoliosis lumbar.
El ortopédico o el médico que se ocupan de la inclinación de la pelvis, acostumbran a realizar una radiografía de la pelvis para diagnosticar “con precisión” la dismetría pélvica.
Este modo de proceder lleva consigo un error de perspectiva importante: con una radiografía, efectivamente, se reduce a dos dimensiones (altura x longitud) la pelvis que en realidad tiene tres dimensiones (altura x longitud y profundidad). ¡Las personas que conocen un poco la fotografía y la física comprenden perfectamente el error!
En realidad lo que el doctor diagnostica como pierna más corta basándose en la radiografía, es un error de perspectiva de una cadera en posición espacial más avanzada o retrasada respecto a la otra (dimensión de la profundidad), que en una visión en dos dimensiones (2D) como en el caso de una radiografía, aparece bajo forma de “una cadera más ALTA que la otra” en lugar de “una cadera más AVANZADA que la otra” como efectivamente es en la realidad en tres dimensiones (3D).
¿Cómo compensan los ortopédicos este error de perspectiva y de comprensión?
¡Con una plantilla ortopédica!.
¿La solución es llevar una plantilla ortopédica cuando en realidad no hay nada erroneo en la longitud de las piernas? ¡Es muy simple! Los dolores en la espalda aumentan porque se introduce un desequilibrio posterior en el sistema esquelético!
Los médicos aprenden a considerar el sistema motor desde abajo hacia arriba (ascendente). A primera vista parece lógico que una oblicuidad pélvica deba depender de una longitud diferente de las piernas.
Las plantillas ortopédicas son útiles sólo en aquel 4% de los casos en que verdaderamente existe una diferencia de longitud de las piernas; en el otro 96% resultan más bien peligrosas, tal como muchos pacientes pueden confirmar.




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