¿Y, CADA CUANTO TIEMPO SE RECOMIENDA
RECIBIR LA ALINEACION ALPHABIOTICA?
RECIBIR LA ALINEACION ALPHABIOTICA?
Esto depende del padecimiento por el cual se haya acudido con el Alphabiotista y de la evolución que el paciente/participante presente conforme transcurren las sesiones. Es decir, no es el Alphabiotista quien determina si usted se encuentra recuperado o no sino que es usted mismo quien sabrá esto y será usted quien perciba los cambios y mejoras que la alineación le está proporcionando para así decidir la periodicidad con la que acudirá al centro Alphabiotico.
En los casos en que la persona que acude a recibir la Alineación no presenta un padecimiento agudo la recomendación es que se alinee como mantenimiento cada que su tiempo y posibilidad se le permita.
En lo personal procuro recibir una alineación a la semana en manos de algún colega Alphabiotista ya que me siento excelente con ello y me gusta tal sensación además que eso eleva mis niveles de energía disponibles para las actividades diarias.
Situemos nuestra atención en la cabeza, desde el punto de vista físico hay una central de mando, un centro de control:
EL CEREBRO
Este suministra impulsos nerviosos que discurren a través de la médula espinal y llevan información a los pares de nervios raquídeos comunicando así al encéfalo con el cuerpo.
Ahora bien ¿y esos impulsos nerviosos de donde proceden?
Del cerebro, como ya comenté, y a su vez el cerebro se encuentra dividido en dos partes llamadas hemisferios;
Hemisferio derecho
Hemisferio izquierdo
entre los cuales existe un grupo de fibras nerviosas llamado “cuerpo calloso” que funciona como vía de comunicación entre ambos hemisferios y estos, a su vez, han de enviar la información hacia la mencionada médula espinal.
Para darnos una idea de la función que desempeña cada hemisferio observemos el siguiente esquema:
El hemisferio derecho controla la parte izquierda del cuerpo
El hemisferio izquierdo controla la parte derecha del cuerpo
Se dice que las personas zurdas tienen estas funciones invertidas
Sin embargo, de acuerdo a ciertos parámetros como la personalidad, temperamento, estilo de vida, ocupación y demás factores no todas las personas activamos de igual modo nuestros hemisferios cerebrales sino que algunos individuos hacen “trabajar” más el hemisferio izquierdo dejando así el hemisferio derecho sub-activado y otras personas lo harán de modo contrario creando con esto lo que se conoce como “lateralización hemisférica cerebral” o “dominancia cerebral” dando lugar a un desbalance.
Es cierto que esta situación no es del todo inapropiada siempre que mantengamos fácil acceso al hemisferio no dominante para que pueda entrar en acción cuando sea necesario pues cada ser humano tiene distintos talentos habilidades que son comandadas por el hemisferio correspondiente. El problema radica en el exceso de uso que suele dársele a cualquiera de nuestros hemisferios que a la larga podría perjudicar el estado óptimo del que no es utilizado atrofiando las funciones propias de este y la comunicación e interacción entre ellos.
Supongamos el caso de una persona dedicada a la ciencia, a las matemáticas, etc., quien estará utilizando habitualmente su hemisferio izquierdo para desempeñar exitosamente sus actividades diarias. Si esta persona pasa mucho tiempo enfocado en dichas tareas y no da cabida a la distracción, a la relajación y se encierra en su hemisferio dominante no tardara en manifestar desequilibrios a nivel físico y emocional pues sencillamente no está en adecuado balance. Lo mismo pasaría con un artista que se entrega a su creación y descuida lo objetivo.
Entonces, esta sobre-activación o sub-activación (según sea el caso) de los hemisferios cerebrales dará lugar a que los impulsos nerviosos generados en el cerebro no sean enviados de manera equitativa a cada sección de nuestro cuerpo (H. derecho = lado izquierdo del cuerpo y H. izquierdo = lado derecho del cuerpo) con lo que los órganos y funciones correspondientes se verán mermadas predisponiendo al organismo a presentar algún padecimiento o condición enfermiza.
PUNTOS O ZONAS CRANEALES:
En Alphabiotismo manejamos los “puntos o zonas craneales” relacionadas con sistemas internos de nuestro cuerpo.
Estas zonas craneales nos pueden indicar la sobre-activación o sub-activación de cualquiera de los hemisferios cerebrales lo cual está creando bloqueos manifestados en forma de;
“Nudos” sensibles al tacto en la “nuca”
Tensión/Rigidez excesiva en el cuello
y, por tanto mermando la cantidad de energía dirigida hacia el interior del cuerpo. O viceversa estos nudos nos pueden orientar respecto a qué está sucediendo internamente con nuestros órganos, músculos, nervios, etc.
Los puntos o zonas craneales se localizan a lo largo del borde craneal o “nuca” desde la base del hueso mastoides (huesito detrás de la oreja) hasta la mitad del cráneo (por debajo del área occipital), en ambos lados. Son esas clásicas “bolitas” dolorosas que cuando el estrés se manifiesta no podemos ni rozar porque nos causan un dolor considerable.
Estos son:
1.- G: Centro de control glandular.
2.- E: Centro de control eliminativo.
3.- N: Centro de control nervioso.
4.- M: Centro de control muscular.
5.- C: Centro de control circulatorio.
6.- D: Centro de control digestivo.
Estas zonas automáticamente son estimuladas y liberadas de tensión y congestión cuando realizamos;
El procedimiento de alineación-unificación Alphabiotico
(al unificar la función de ambos hemisferios cerebrales)
y por efecto de ello puede haber sensaciones bruscas o reacciones relacionadas con la operación de cada uno de los centros de control o de alguno de ellos en particular porque cuando hacemos la liberación, la inteligencia natural del cuerpo sabe hacia dónde dirigir la energía liberada por lo que podríamos sentir calor, calambres, nauseas, etc. y lo recomendable es permitir al cuerpo fluir para apoyar en su restauración y en la “homeostasis” que está teniendo lugar. En ocasiones puede haber catarsis o sensaciones muy fuertes y eso también es parte normal del proceso.






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