¿QUE ES EL ESTRES Y COMO ME BENEFICIA LA ALINEACION ALPHABIOTICA?
Estrés… Un termino sumamente abordado, estudiado, trillado y vivido en las últimas décadas tras los cambios radicales en el estilo de vida de las personas alrededor del mundo. Es una condición que no distingue géneros ni edades pues hoy en día podemos escuchar sobre niños que presentan cuadros de estrés agudo con todas las consecuencias que esto conlleva.
¿Qué es el estrés?
Para responder a esta pregunta me remontare a mis tiempos de estudiante universitario (no hace tanto tiempo…) pues, curiosamente, la carrera que curse fue del área de Ingeniería, por lo que las materias relacionadas con física fueron el pan de cada día y en ellas hablábamos continuamente sobre estrés y fatiga referida a los cuerpos o estructuras como puentes, edificios, etc. en donde asumíamos que el estrés es la fuerza que se aplica a un determinado objeto o conjunto de estructuras, fuerza que puede llegar a romper o deformar el objeto en cuestión.
Se dice que fue el fisiólogo canadiense Selye (1956) quien traslado este termino al area de la psicología con lo que las definiciones al respecto han sido por demás controvertidas pero la esencia del termino mismo (tomado de la física) es común a los puntos de vista abordados pues, desde el punto de la psicología, el estrés se refiere a una reacción excesiva (o sea la fuerza, en física) que recibe nuestro organismo ante una determinada situación o estímulo para lo cual hay que emprender una acción.
Por otra parte, la palabra estrés ha sido dividida en dos acepciones:
Distrés: Se aborda como el estrés “negativo”, aquel que nos sobre-estimula y nos saca de balance, crea desorden físico, mental y emocional. Generalmente se usa el termino “estrés” de manera generalizada para referirse a este estrés negativo.
Eustrés: Es el estrés “positivo” en donde la reacción es proporcional al estimulo recibido. Este tipo de estrés no suele generar desordenes puesto que se activa la reacción para actuar ante el estimulo recibido y, una vez resuelto el asunto, tal reacción desaparece con lo que no mantenemos todo nuestro organismo en tensión a la espera de “responder o huir”.
Ahora bien, si somos sinceros el “estrés positivo” es el que menos común pues el estilo de vida influye enormemente a crear un desequilibrio casi perpetuo porque entre el trafico, el trabajo, los deberes familiares, las finanzas y un largo etcétera se esfuma el tiempo y espacio necesarios para crear una conexión con nosotros mismos a fin de mantenernos ecuánimes y bien plantados, pudiendo así, manejar todos esos estímulos, pues en la sociedad “civilizada” en que vivimos es imposible de evitarlos. De este modo, día tras día, se va acumulando esa respuesta fisiológica en nuestro organismo y va nublando la claridad mental, el estado de ánimo, el nivel de tolerancia, la energía física, crea tensiones musculares y dolores corporales, merma la robustez de nuestro sistema inmune y un sin fin de efectos negativos que desembocan, simple y sencillamente, en enfermedad.


Pues bien, como mencionaba en el párrafo anterior, el estrés (distrés) nos lleva a somatizar toda esa energía excesivamente generada y que no fue utilizada por lo que, de no ser removida de nuestro organismo, dicha energía se transformará en los malestares antes enlistados y muchos mas.
Nuestro cerebro consta de dos hemisferios cerebrales y cada uno tiene su función por lo que, cuando cualquiera de ellos es sobre-estimulado automáticamente el otro es sub-utilizado creando, desde ahí, un desbalance que se extenderá hacia todo el organismo.
Adicionalmente, cuando nos “estresamos” y enviamos ese exceso de energía desde nuestro cerebro hacia la medula espinal y, por lo tanto, a todo el cuerpo estamos preparándonos para la acción. Sin embargo, cuando el estimulo resulta ser mínimo y la reacción máxima hay una disparidad entre ambos y esa energía restante (y no disipada) es la que termina creando el desequilibrio, las tensiones (por ejemplo en la base de la nuca y en la espalda alta) pues hemos “calentado” nuestro cuerpo para huir o actuar y tal vez no ha pasado nada o ha pasado muy poco, pero no tenemos la “habilidad de apagar el switch”, es decir, de que, una vez pasada (y tal vez resuelta en su justa medida) la situación acontecida, regresemos a nuestro estado normal de vibración.
Adicionalmente, cuando nos “estresamos” y enviamos ese exceso de energía desde nuestro cerebro hacia la medula espinal y, por lo tanto, a todo el cuerpo estamos preparándonos para la acción. Sin embargo, cuando el estimulo resulta ser mínimo y la reacción máxima hay una disparidad entre ambos y esa energía restante (y no disipada) es la que termina creando el desequilibrio, las tensiones (por ejemplo en la base de la nuca y en la espalda alta) pues hemos “calentado” nuestro cuerpo para huir o actuar y tal vez no ha pasado nada o ha pasado muy poco, pero no tenemos la “habilidad de apagar el switch”, es decir, de que, una vez pasada (y tal vez resuelta en su justa medida) la situación acontecida, regresemos a nuestro estado normal de vibración.
Recordemos ahora que todo es energía, todo vibra y las vibraciones se pueden medir en lo que conocemos como frecuencia o ciclos por segundo (Hz), por lo tanto existen diferentes tipo de “ondas” cerebrales que implican diversos estados mentales y sus consecuentes sensaciones físicas/emocionales. Para entenderlo mejor veamos la siguiente figura.
* Las ondas Gamma generalmente se incluyen dentro del rango de las ondas Beta por eso no siempre se mencionan como otra frecuencia.
Como vemos, según sea “nuestra onda” así será nuestra percepción y sensación de la realidad física en que nos encontremos. Comúnmente el vibrar en ondas Beta nos lleva a ese estado de distrés, de aceleramiento, de ansiedad e incluso pánico.
Pues bien, la Alineación Alphabiotica, a través de la unificación de los hemisferios cerebrales (con la correspondiente interacción entre estos) y el desbloqueo/descongestión de las zonas craneales, nos induce a entrar en ondas Alpha, con los respectivos efectos positivos que esto implica. Además, el hecho de que la energía haya sido desbloqueada y pueda fluir mas libremente a través del cuerpo también contribuye al re-equilibrar diversas zonas excesivamente tensas y selectivamente débiles, solucionando con esto los malestares físicos que el estado continuo de estrés estuvo perpetuando.
Es sencillo, la Alineación Alphabiotica te ayuda a ubicarte en la frecuencia apropiada para que te sientas mucho mejor, en un estado de relajación pero atento, no aletargado, sereno pero no somnoliento ni distraído.
Aclaraciones:
Quiero comentar que la razón por la cual generemos, en un principio, el estrés (distrés) tiene mucho que ver con nuestros procesos predeterminados de pensamiento, nuestros paradigmas y programas mentales, así que para contribuir y mantener los beneficios de haberse situado en ondas Alpha (mediante la Alineación Alphabiotica, en este caso) es preciso observarnos y ralentizar conscientemente nuestro ritmo diario, meditar, relajarnos, etc. pues de no ser así, rápidamente volveremos a somatizar todo ese flujo incesante de pensamientos y sus respectivas emociones.





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