E. Alexandre Hernández M.
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¿Qué es la HERNIA DISCAL?
Las hernias discales suelen ocurrir en la zona inferior de la espina dorsal (hernia lumbar). Una hernia discal es una de las causas más comunes de dolor de espalda o dolor de piernas (ciática).
Los discos de la zona del cuello (hernia de disco cervical) suelen sufrir hernias solo un 8 por ciento de las veces, y la parte superior y media de la espalda solo es afectada un 1 - 2 por ciento de las veces.
¿Cuáles son los síntomas de una hernia discal?
Los síntomas de una hernia discal de disco lumbar son:
• Un dolor que se extiende a las nalgas, las piernas, y los pies – llamada ciática (puede que vaya acompañado de dolor de espalda o que no vaya acompañado de dolor de espalda.)
• Cosquilleo o entumecimiento en las piernas o los pies
• Debilidad muscular
Los síntomas de una hernia de disco cervical son:
• Dolor cerca o en el omóplato
• Un dolor que se extiende al hombro, brazo y a los lados del cuello (El dolor
puede aumentar cuando se doble o tuerza el cuello.)
• Dolor de cuello, especialmente en la parte posterior y en los lados del cuello (el
dolor puede aumentar cuando muevas el cuello)
• Espasmos en los músculos del cuello
Los síntomas de una hernia discal en la zona media de la espalda suelen ser imprecisos. Puede haber dolor en la parte superior de la espalda, la parte inferior de la espalda, el abdomen, las piernas, así como debilidad o entumecimiento de una o las dos piernas.
El dolor asociado con la hernia discal suele empeorar cuando se tose, se ríe, o se hace esfuerzos.
Una hernia ocurre cuando la parte exterior del disco, el anillo fibroso, se vuelve débil y se rasga. Hay varios factores que pueden contribuir a la debilitación del disco, incluyendo
• El uso y desgaste producidos por la edad
• Por sobrepeso excesivo
• Por un esfuerzo repentino causado por un levantamiento hecho de manera
incorrecta o por una torsión violenta
Las hernias discales son muy comunes. Ocurren más a menudo en gente de entre 35 y 55 años de edad. Son más comunes en los hombres que en las mujeres.
Tu médico empezará la interpretación de tus síntomas mediante un examen físico completo y te preguntará tu historial médico, incluyendo una revisión de tus síntomas. Él o ella pueden aconsejar una prueba neurológica para comprobar tus reflejos musculares, las sensaciones, y la fuerza muscular.
Una prueba importante que se debe de hacer para el correcto diagnóstico de la hernia discal es la prueba del levantamiento de pierna extendida. Durante esta prueba te tumbas de espalda con tus piernas extendidas. Tu médico levantará cada pierna despacio y anotará la elevación que alcanza al empezar el dolor.
El médico puede usar otras pruebas para confirmar el diagnóstico y para evaluar mejor el sitio y la extensión de la hernia. Estas pruebas pueden incluir:
• Rayos-X – Los rayos-X usan pequeñas dosis de radiación para producir imágenes del cuerpo. Se puede hacer un rayo-X de la espina dorsal para descartar otras causas del dolor de la espalda o del cuello.
• Escáner IRM o TAC – La imagen de resonancia magnética (IRM) y la tomografía actual computarizada (TAC) pueden mostrar un estrechamiento del canal espinal que causa la hernia.
• Myelograma – Es una inyección de contraste que se da en la espina dorsal seguido de un escáner TAC. Un myelograma puede ayudar a encontrar el lugar exacto y el tamaño de la hernia.
• EMG – Un electromyelograma (EMG) consiste en poner pequeñas agujas en los varios músculos y medir la actividad eléctrica. Se mide la respuesta del músculo, que indica el grado de actividad del nervio. Un EMG puede ayudar a confirmar qué raíz nerviosa o raíces nerviosas han sido afectadas por la hernia discal.
La mayoría de las hernias discales responden a los tratamientos tradicionales, que incluyen descanso relativo, medicamentos, y terapia física.
Algunos pacientes encuentran que los paquetes de hielo o calor húmedo aplicado a la zona afectada les alivian el dolor y los espasmos musculares en la espalda.
En los casos en que el tratamiento tradicional no mejora los síntomas, se pueden necesitar inyecciones espinales o cirugía espinal.
• Medicamentos – los medicamentos para el dolor y los anti-inflamatorios que no contienen esteroides (siglas en inglés NSAIDs) ayudan a aliviar el dolor, la inflamación y la rigidez, permitiendo aumentar la movilidad y el ejercicio. Algunos NSAIDs comunes que no necesitan receta médica incluyen la aspirina,
el iboprufeno (Motriz, Advil) y naproxeno (Naprosyn, Aleve). Para evitar la irritación estomacal puedes tomar los medicamentos con un poco de comida.
Los relajantes musculares, como la cyclobenzaprina (Flexeril) y el metocarbamol (Robaxin), se suelen recetar para aliviar el malestar asociado con los espasmos musculares. No obstante, estos medicamentos pueden causar confusión en la gente de edad avanzada.
Dependiendo del nivel de dolor, se pueden usar varios medicamentosanalgésicos (que alivian el dolor) durante el periodo inicial del tratamiento.
• Terapia Física – El objetivo de la terapia física es mejorar la fortaleza, flexibilidad, y resistencia para permitirte ocuparte de tus actividades diarias. Los ejercicios que te receta tu terapeuta también pueden aliviar la presión en los nervios, reduciendo los síntomas de dolor y debilidad.
Este programa de ejercicios suele incluir ejercicios de estiramiento para mejorar la flexibilidad de los músculos tensos, y ejercicios aeróbicos – como caminar o usar la bicicleta estática – para desarrollar la resistencia y mejorar la circulación.
Otros ejercicios pueden ayudar a fortalecer los músculos de tu espalda, abdomen y piernas. El método McKenzie de terapia física puede ser particularmente efectivo para tratar las hernias discales.
• Inyecciones espinales – Una inyección de un medicamento parecido a la cortisona inyectado en la parte inferior de la espalda ayuda a reducir la hinchazón y la inflamación de las raíces nerviosas, ayudando a mejorar la movilidad. Estas inyecciones se llaman epidurales o bloqueadores de nervios.
• Cirugía – Algunos pacientes que no respondan a los tratamientos más tradicionales, o cuyos síntomas vayan empeorando, o que se vayan debilitando progresivamente, pueden necesitar una operación quirúrgica de hernia. Rara vez, una hernia discal grande puede dañar los nervios de vejiga o los intestinos, lo que requiere una operación quirúrgica de emergencia.
El dolor de espalda o pierna crónico (continuo), la pérdida de control o de sensación en las piernas o en los pies, son algunas de las complicaciones de un disco herniado sin tratar.
• Un dolor que se extiende a las nalgas, las piernas, y los pies – llamada ciática (puede que vaya acompañado de dolor de espalda o que no vaya acompañado de dolor de espalda.)
• Cosquilleo o entumecimiento en las piernas o los pies
• Debilidad muscular
Los síntomas de una hernia de disco cervical son:
• Dolor cerca o en el omóplato
• Un dolor que se extiende al hombro, brazo y a los lados del cuello (El dolor
puede aumentar cuando se doble o tuerza el cuello.)
• Dolor de cuello, especialmente en la parte posterior y en los lados del cuello (el
dolor puede aumentar cuando muevas el cuello)
• Espasmos en los músculos del cuello
Los síntomas de una hernia discal en la zona media de la espalda suelen ser imprecisos. Puede haber dolor en la parte superior de la espalda, la parte inferior de la espalda, el abdomen, las piernas, así como debilidad o entumecimiento de una o las dos piernas.
El dolor asociado con la hernia discal suele empeorar cuando se tose, se ríe, o se hace esfuerzos.
¿Qué causa una hernia discal?
• Por sobrepeso excesivo
• Por un esfuerzo repentino causado por un levantamiento hecho de manera
incorrecta o por una torsión violenta
¿Cómo de comunes son las hernias discales?
¿Cómo se diagnostica la hernia discal?
Una prueba importante que se debe de hacer para el correcto diagnóstico de la hernia discal es la prueba del levantamiento de pierna extendida. Durante esta prueba te tumbas de espalda con tus piernas extendidas. Tu médico levantará cada pierna despacio y anotará la elevación que alcanza al empezar el dolor.
El médico puede usar otras pruebas para confirmar el diagnóstico y para evaluar mejor el sitio y la extensión de la hernia. Estas pruebas pueden incluir:
• Rayos-X – Los rayos-X usan pequeñas dosis de radiación para producir imágenes del cuerpo. Se puede hacer un rayo-X de la espina dorsal para descartar otras causas del dolor de la espalda o del cuello.
• Escáner IRM o TAC – La imagen de resonancia magnética (IRM) y la tomografía actual computarizada (TAC) pueden mostrar un estrechamiento del canal espinal que causa la hernia.
• Myelograma – Es una inyección de contraste que se da en la espina dorsal seguido de un escáner TAC. Un myelograma puede ayudar a encontrar el lugar exacto y el tamaño de la hernia.
• EMG – Un electromyelograma (EMG) consiste en poner pequeñas agujas en los varios músculos y medir la actividad eléctrica. Se mide la respuesta del músculo, que indica el grado de actividad del nervio. Un EMG puede ayudar a confirmar qué raíz nerviosa o raíces nerviosas han sido afectadas por la hernia discal.
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| IRM. imagen de resonancia magnética |
¿Cómo se trata la hernia discal?
Algunos pacientes encuentran que los paquetes de hielo o calor húmedo aplicado a la zona afectada les alivian el dolor y los espasmos musculares en la espalda.
En los casos en que el tratamiento tradicional no mejora los síntomas, se pueden necesitar inyecciones espinales o cirugía espinal.
• Medicamentos – los medicamentos para el dolor y los anti-inflamatorios que no contienen esteroides (siglas en inglés NSAIDs) ayudan a aliviar el dolor, la inflamación y la rigidez, permitiendo aumentar la movilidad y el ejercicio. Algunos NSAIDs comunes que no necesitan receta médica incluyen la aspirina,
el iboprufeno (Motriz, Advil) y naproxeno (Naprosyn, Aleve). Para evitar la irritación estomacal puedes tomar los medicamentos con un poco de comida.
Los relajantes musculares, como la cyclobenzaprina (Flexeril) y el metocarbamol (Robaxin), se suelen recetar para aliviar el malestar asociado con los espasmos musculares. No obstante, estos medicamentos pueden causar confusión en la gente de edad avanzada.
Dependiendo del nivel de dolor, se pueden usar varios medicamentosanalgésicos (que alivian el dolor) durante el periodo inicial del tratamiento.
• Terapia Física – El objetivo de la terapia física es mejorar la fortaleza, flexibilidad, y resistencia para permitirte ocuparte de tus actividades diarias. Los ejercicios que te receta tu terapeuta también pueden aliviar la presión en los nervios, reduciendo los síntomas de dolor y debilidad.
Este programa de ejercicios suele incluir ejercicios de estiramiento para mejorar la flexibilidad de los músculos tensos, y ejercicios aeróbicos – como caminar o usar la bicicleta estática – para desarrollar la resistencia y mejorar la circulación.
Otros ejercicios pueden ayudar a fortalecer los músculos de tu espalda, abdomen y piernas. El método McKenzie de terapia física puede ser particularmente efectivo para tratar las hernias discales.
• Inyecciones espinales – Una inyección de un medicamento parecido a la cortisona inyectado en la parte inferior de la espalda ayuda a reducir la hinchazón y la inflamación de las raíces nerviosas, ayudando a mejorar la movilidad. Estas inyecciones se llaman epidurales o bloqueadores de nervios.
• Cirugía – Algunos pacientes que no respondan a los tratamientos más tradicionales, o cuyos síntomas vayan empeorando, o que se vayan debilitando progresivamente, pueden necesitar una operación quirúrgica de hernia. Rara vez, una hernia discal grande puede dañar los nervios de vejiga o los intestinos, lo que requiere una operación quirúrgica de emergencia.
¿Qué complicaciones se asocian con las hernias discales?
El dolor de espalda o pierna crónico (continuo), la pérdida de control o de sensación en las piernas o en los pies, son algunas de las complicaciones de un disco herniado sin tratar.
¿Cuál es la perspectiva para la gente que tiene hernias discales?
La mayoría del dolor de espalda y piernas mejorará gradualmente – normalmente en cuatro a seis semanas – si se toman unas simples medidas.
De hecho, la mayoría de la gente que padece de hernias discales responde a los tratamientos tradicionales o conservadores en seis semanas y son capaces de volver a sus actividades normales.
Algunos continuarán teniendo dolor de espalda aún después del tratamiento.
E. Alexandre Hernández M.
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