Edgardo Alexandre Hernández
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Información y Citas
Decía Platón que
Porque en ocasiones, en lugar de ser nuestro aliado es el mensajero de algo que duele, de algo que no va bien. Así, y en caso de que te hayas preguntado alguna vez cómo afectan las emociones a la espalda, la respuesta no puede ser más clara:
El cuerpo es la cárcel del alma
- generan contracturas,
- tensiones y
- dolores ...que los fármacos no siempre alivian.
Hablar de dolor de espalda es referirnos a una de las condiciones más comunes de la población junto con las cefaleas. Se estima que 1 de cada 10 personas lo sufre a menudo y que es, además, una de las principales causas de baja laboral.
A pesar de que esta dolencia tenga por
lo general los más diversos orígenes:
Hablamos de la relación mente-cuerpo.
A pesar de que esta dolencia tenga por
lo general los más diversos orígenes:
- mala ergonomía laboral,
- hernias,
- problemas renales,
- osteoporosis,
- artritis,
- degeneración de discos, etc...
Hablamos de la relación mente-cuerpo.
Cualquier dolencia mental y molestia emocional puede conducir a la aparición de dolencias físicas, siendo la espalda el área corporal más afectada.
En especial de las emociones y de su impacto en esa complejísima pero fantástica combinación de huesos, ligamentos, tendones, músculos, espacios intervertebrales, articulaciones y nervios.
Factores como el estrés o la ansiedad generan pequeños cambios en estas estructuras que, poco a poco, se traducen en
Factores como el estrés o la ansiedad generan pequeños cambios en estas estructuras que, poco a poco, se traducen en
- inflamación
- problemas de coordinación
- episodios marcados por el dolor ...que tanto afectan a nuestra calidad de vida...
Cómo afectan las emociones a la espalda
La columna vertebral es el soporte de nuestras cargas físicas,
y también las cargas emocionales.
La espalda es como el pilar de nuestra existencia,
y no hablamos en términos espirituales o trascendentales.
No tenemos más que recordar su función estructural:
proteger y recubrir nuestro delicado sistema nervioso.
y también las cargas emocionales.
La espalda es como el pilar de nuestra existencia,
y no hablamos en términos espirituales o trascendentales.
No tenemos más que recordar su función estructural:
proteger y recubrir nuestro delicado sistema nervioso.
Sentir dolor lumbar, sufrir una contractura o lo que es peor, padecer dolor crónico de espalda paraliza la propia funcionalidad, nos obliga a detenernos. El dolor es, por encima de todo, como ese perro fiel que hay ante nuestra casa y que ladra cuando hay un peligro. Hacerlo callar mediante fármacos no servirá de nada si no conocemos la causa, si no desvelamos qué es eso que está amenazando
el “pilar de nuestro cuerpo”, el equilibrio de nuestra existencia física.
el “pilar de nuestro cuerpo”, el equilibrio de nuestra existencia física.
La tristeza,
la preocupación
y el estrés
y su relación con la espalda
El dolor de espalda suele ser uno de los síntomas físicos más comunes en pacientes con depresión o ansiedad generalizada.
Así, es más que común ver a personas pasar por todo un periplo de fisioterapeutas y especialistas en la columna vertebral sin hallar alivio, sin encontrar remedio a ese dolor recurrente de espalda. Hasta que, finalmente, reciben el diagnóstico acertado por parte de un psicólogo u otro profesional de la salud mental.
Así, es más que común ver a personas pasar por todo un periplo de fisioterapeutas y especialistas en la columna vertebral sin hallar alivio, sin encontrar remedio a ese dolor recurrente de espalda. Hasta que, finalmente, reciben el diagnóstico acertado por parte de un psicólogo u otro profesional de la salud mental.
No podemos olvidar que el dolor es, por encima de todo, una experiencia neurológica transmitida por nuestro sistema nervioso. Así, en esos estados caracterizados por la angustia, el miedo, la decepción o el desánimo lo que hay en nuestro cerebro es un desequilibrio químico.
Una irregularidad entre la serotonina y la norepinefrina genera, por ejemplo, un incremento en la percepción del dolor.
Una irregularidad entre la serotonina y la norepinefrina genera, por ejemplo, un incremento en la percepción del dolor.
A su vez, esos estados caracterizados por el estrés o la ansiedad se traducen en un mayor nivel de cortisol en sangre. Esta hormona aumenta el flujo de sangre, eleva la tensión muscular e incluso facilita la aparición de ciertos procesos autoinmunes que pueden atacar a las articulaciones, favorecer la inflamación de los nervios e incluso reducir el calcio de nuestros huesos.
El dolor emocional y
El dolor de espalda
Natación, antiinflamatorios, relajantes musculares…
Ninguno de estos enfoques sirve cuando la persona que sufre dolor de espalda,
padece en realidad dolor emocional.
Ninguno de estos enfoques sirve cuando la persona que sufre dolor de espalda,
padece en realidad dolor emocional.
Tal y como nos explican en un artículo de la revista Psychology Today, el sufrimiento emocional es el indicador de que alguna parte de nuestro ser está roto, fragmentado.
Esa lesión invisible se somatiza generalmente en forma de dolor de espalda, cefaleas, problemas digestivos…
Esa lesión invisible se somatiza generalmente en forma de dolor de espalda, cefaleas, problemas digestivos…
En el Centro Médico de la Universidad de Duke, por ejemplo, son expertos en el tratamiento de este tipo de condiciones. El doctor Benson Hoffman explica que casi el 80% de nosotros experimentaremos en alguna ocasión dolor lumbar. Se trata de la afección más común y qué vendría a demostrar cómo afectan las emociones a la espalda y, en concreto, cómo el sufrimiento emocional asociado a la tristeza o la decepción se localiza en esta área de nuestro cuerpo.
El tema sin duda es tan fascinante como revelador.
El modo en cómo afectan las emociones a la espalda dependerá siempre de nuestra habilidad para gestionar las preocupaciones y esas tensiones cotidianas que elegimos esconder antes que ventilar.
¿Cómo prevenir y tratar el dolor de espalda asociado a nuestras emociones?
Sabemos ya cómo afectan las emociones a la espalda. Sabemos que la mente tiene un vínculo directo con nuestro cuerpo y que el cerebro orquesta ese control a veces despiadado donde cualquier preocupación, enfado o problema no resuelto, hará de nuestra espalda su sala de torturas particular. Aprendamos a prevenir, cuidemos de nuestras emociones tanto como de la propia alimentación y no nos olvidemos nunca del “movimiento”.
Un cuerpo que se mueve y una mente que
sabe despejarse de vez en cuando
también son claves de salud.







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